Higiene y seguridad alimentaria

Bacillus cereus: qué es, cómo se transmite y cómo prevenir la intoxicación alimentaria

María Teresa

Bacillus cereus es una bacteria ampliamente distribuida en el medio ambiente que puede contaminar distintos alimentos y provocar intoxicaciones alimentarias cuando no se manipulan o conservan correctamente. Su capacidad para formar esporas resistentes y producir toxinas la convierte en un microorganismo de especial interés en el ámbito de la higiene y la seguridad alimentaria.

Aunque puede encontrarse de forma natural en el suelo, el aire o la vegetación, el mayor riesgo aparece cuando los alimentos cocinados permanecen durante demasiado tiempo a temperatura ambiente o no se refrigeran adecuadamente. Conocer sus características, los alimentos más susceptibles de contaminación y las medidas preventivas es fundamental para reducir el riesgo de enfermedades de transmisión alimentaria.

¿Qué es Bacillus cereus?

Bacillus cereus es una bacteria Gram positiva, móvil y aerobio facultativa, es decir, puede desarrollarse tanto en presencia como en ausencia de oxígeno. Es responsable de diferentes enfermedades de transmisión alimentaria y constituye uno de los microorganismos de mayor interés en seguridad alimentaria debido a su capacidad para sobrevivir en condiciones adversas y producir toxinas.

Una de sus características más importantes es la formación de esporas resistentes al calor, lo que le permite sobrevivir a procesos como la cocción y persistir en el ambiente hasta encontrar condiciones favorables para multiplicarse. Además, algunas cepas son capaces de producir toxinas responsables de los síntomas que aparecen tras consumir alimentos contaminados.

Esta bacteria está ampliamente distribuida en el medio ambiente y puede encontrarse en:

  • Suelo.
  • Vegetación.
  • Aire.
  • Alimentos como arroz, carne y leche.

En cuanto a su crecimiento, Bacillus cereus puede desarrollarse en un amplio rango de temperaturas, entre 5 °C y 55 °C, con un crecimiento óptimo entre 28 °C y 37 °C. También tolera valores de pH comprendidos entre 4,5 y 9,3, lo que explica su capacidad para proliferar en diferentes tipos de alimentos cuando las condiciones de conservación no son las adecuadas.

¿Qué enfermedades puede causar Bacillus cereus?

Bacillus cereus puede provocar dos formas principales de toxiinfección alimentaria, cuya diferencia radica en el tipo de toxina implicada y en el momento en que esta se produce. Mientras que en un caso la toxina se forma en el intestino después de ingerir la bacteria, en el otro ya está presente en el alimento antes de su consumo.

  1. Síndrome diarreico

    Se produce al consumir alimentos que contienen la bacteria. Una vez en el intestino, Bacillus cereus produce enterotoxinas que originan los síntomas. Habitualmente aparecen entre 8 y 16 horas después de la ingesta e incluyen dolor abdominal y diarrea.

  2. Síndrome emético

    Está causado por la ingestión de alimentos que ya contienen la toxina cereulida, producida antes del consumo. Los síntomas aparecen con mayor rapidez, entre 1 y 6 horas después de la ingesta, y se caracterizan principalmente por náuseas y vómitos.

Además de estas toxiinfecciones alimentarias, Bacillus cereus puede ocasionar otras infecciones menos frecuentes, como bacteriemia, meningitis, neumonía o infecciones oculares y de heridas, especialmente en personas con mayor vulnerabilidad o con el sistema inmunitario comprometido.

Alimentos con mayor riesgo de contaminación por Bacillus cereus

Aunque Bacillus cereus puede estar presente en diferentes alimentos, el riesgo de intoxicación aumenta especialmente en aquellos que se cocinan y permanecen durante un tiempo prolongado a temperatura ambiente antes de su consumo o refrigeración. Los alimentos ricos en almidón o proteínas y los que se recalientan de forma inadecuada son los más susceptibles de favorecer el crecimiento de esta bacteria o la producción de sus toxinas.

Los alimentos que presentan un mayor riesgo son:

  • Arroz cocido: es el alimento más frecuentemente asociado a Bacillus cereus. Si no se enfría rápidamente tras la cocción, puede producirse la toxina cereulida.
  • Pasta y fideos: presentan un riesgo similar al del arroz cuando permanecen durante varias horas a temperatura ambiente.
  • Patatas cocidas: especialmente en forma de purés o ensaladillas, si no se conservan refrigeradas.
  • Carnes cocidas y guisos: pueden favorecer el crecimiento de la bacteria cuando el enfriamiento es lento o el recalentamiento resulta insuficiente.
  • Productos lácteos: como leche, nata o cremas, que deben mantenerse refrigerados una vez abiertos.
  • Verduras cocidas: como brócoli, espinacas o zanahorias, que pueden contaminarse tras la cocción si no se manipulan y conservan correctamente.
  • Huevos y tortillas: especialmente en cocinas colectivas o de restauración, donde un enfriamiento inadecuado incrementa el riesgo de proliferación bacteriana.

Cómo prevenir la intoxicación por Bacillus cereus

Muchas intoxicaciones alimentarias causadas por Bacillus cereus se producen por una conservación inadecuada de los alimentos, especialmente cuando los platos cocinados permanecen demasiado tiempo fuera del frigorífico. En estas condiciones, la bacteria puede multiplicarse y, en algunos casos, producir toxinas capaces de causar enfermedad. La prevención se basa principalmente en controlar el tiempo y la temperatura de conservación. Las medidas más importantes son:

  • Cocinar bien los alimentos, asegurándose de que alcancen al menos 75 °C. Refrigerar los alimentos preparados y mantenerlos entre 1 y 4 °C. No dejar alimentos cocinados a temperatura ambiente más de 2 horas. Recalentar adecuadamente los platos, verificando que vuelvan a alcanzar 75 °C antes de consumirlos. Evitar la contaminación cruzada mediante una correcta limpieza y separación de alimentos crudos y cocinados. Aplicar las cuatro reglas básicas de seguridad alimentaria: limpiar, separar, cocer y enfriar adecuadamente. Seguir estas prácticas reduce de forma significativa el riesgo de proliferación de Bacillus cereus y ayuda a prevenir intoxicaciones alimentarias tanto en el hogar como en la restauración colectiva.

    Conclusión

    Bacillus cereus es un microorganismo ampliamente distribuido en el medio ambiente que puede convertirse en un importante riesgo para la seguridad alimentaria cuando no se aplican unas correctas prácticas de manipulación y conservación de los alimentos. Aunque muchas de las intoxicaciones que provoca son leves, pueden prevenirse siguiendo medidas sencillas como refrigerar rápidamente los alimentos cocinados, evitar mantenerlos a temperatura ambiente durante periodos prolongados y recalentarlos adecuadamente.

    La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria destaca la importancia de mantener los alimentos refrigerados para minimizar los riesgos asociados a Bacillus cereus y otras especies del género Bacillus. Adoptar estas buenas prácticas, tanto en el ámbito doméstico como en el profesional, contribuye a prevenir las enfermedades de transmisión alimentaria y a proteger la salud de los consumidores.