Higiene y seguridad alimentaria

Microplasticos en los alimentos: qué dice la AESAN sobre microplásticos, los riesgos y la seguridad alimentaria

Infografía sobre microplásticos en los alimentos presentes en pescado, mariscos, sal, agua, miel y cerveza.
María Teresa

Los plásticos forman parte de nuestra vida cotidiana y su uso se ha extendido de forma notable durante las últimas décadas. En el ámbito alimentario, su utilización en envases y materiales en contacto con alimentos ha contribuido a mejorar la conservación de los productos y a reducir el desperdicio alimentario. Sin embargo, el creciente volumen de residuos plásticos ha incrementado la preocupación por la presencia de microplásticos en los alimentos y sus posibles implicaciones para la salud humana.

La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), a través de su Comité Científico, ha analizado la información disponible sobre la presencia de plásticos, microplásticos y nanoplásticos en los alimentos. Aunque la evidencia científica aún presenta importantes incertidumbres, el informe recoge los principales conocimientos actuales sobre su origen, vías de exposición y posibles efectos para la seguridad alimentaria.

¿Qué son los plásticos, microplásticos y nanoplásticos?

Los plásticos son materiales formados por largas cadenas de moléculas denominadas polímeros. Gracias a sus propiedades de resistencia, ligereza y versatilidad, se utilizan ampliamente en la fabricación de envases y materiales destinados al contacto con alimentos. Aunque tradicionalmente se obtienen a partir de derivados del petróleo, actualmente también se desarrollan alternativas procedentes de fuentes renovables.

Según la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA), los plásticos pueden degradarse y fragmentarse hasta convertirse en microplásticos, partículas de tamaño inferior a 5 milímetros. Estas partículas pueden encontrarse en el medio ambiente y llegar a la cadena alimentaria, lo que ha incrementado el interés científico por la presencia de microplásticos en los alimentos.

Los nanoplásticos representan una categoría aún más pequeña, con dimensiones inferiores a una micra. Su comportamiento y posibles efectos sobre los organismos vivos siguen siendo objeto de investigación, ya que actualmente existe una importante falta de información sobre su toxicidad y su capacidad para atravesar barreras biológicas.

Tipos de microplásticos

  • Microplásticos primarios: fabricados intencionadamente con un tamaño microscópico para su uso en determinados productos industriales, cosméticos o textiles.
  • Microplásticos secundarios: se generan por la degradación y fragmentación de objetos plásticos de mayor tamaño debido a la acción de la radiación solar, la abrasión mecánica o las condiciones ambientales.

Cómo llegan los plásticos a los alimentos

La presencia de microplásticos en los alimentos está relacionada principalmente con la contaminación ambiental. Una gran parte de los residuos plásticos acaba en ríos y océanos, donde se fragmenta progresivamente por efecto de la luz solar, las bajas temperaturas y la abrasión mecánica. Estas partículas pueden permanecer durante largos periodos en el medio ambiente y ser ingeridas por diferentes organismos acuáticos.

Los estudios recopilados por la AESAN indican que los residuos plásticos se han detectado tanto en los niveles más bajos de la cadena alimentaria marina, como el zooplancton, como en organismos de mayor tamaño, incluidos moluscos, crustáceos y peces. Los moluscos filtradores, como mejillones y ostras, reciben especial atención porque pueden acumular partículas presentes en el agua.

Además de la contaminación marina, también se ha señalado la presencia de microplásticos en suelos agrícolas y en fuentes de agua potable. Esto sugiere que la exposición no se limita únicamente a los productos del mar, aunque estos siguen siendo los alimentos más estudiados en la actualidad.

Otro aspecto relevante es la migración de sustancias desde los materiales plásticos en contacto con alimentos. La normativa europea exige que estos materiales sean suficientemente inertes para evitar transferencias que puedan alterar el alimento o suponer un riesgo para la salud. No obstante, factores como la temperatura, el tiempo de almacenamiento, el tipo de alimento o el área de contacto pueden influir en la migración de determinadas sustancias.

Principales vías de llegada de los plásticos a los alimentos

  • Fragmentación de residuos plásticos en mares y ríos.

  • Ingestión de microplásticos por organismos marinos.

  • Acumulación en moluscos y crustáceos filtradores.

  • Contaminación de suelos agrícolas y agua potable.

  • Migración de sustancias desde envases y materiales plásticos en contacto con alimentos.

    Presencia de microplásticos en los alimentos

    Los estudios disponibles sobre la presencia de microplásticos en alimentos se han centrado principalmente en productos de origen marino. Sin embargo, también se han detectado partículas plásticas en otros alimentos y bebidas de consumo habitual. La información existente continúa siendo limitada debido a la falta de métodos analíticos armonizados que permitan comparar los resultados obtenidos en diferentes investigaciones.

    Actualmente, los datos científicos indican que los microplásticos en los alimentos pueden encontrarse en distintas matrices alimentarias, aunque las concentraciones detectadas varían considerablemente entre estudios. Esta situación dificulta obtener una visión completa sobre el nivel real de exposición de los consumidores.

    Además de las diferencias en concentración, las partículas identificadas presentan tamaños, formas y estructuras muy diversas. Los investigadores han descrito fibras, fragmentos, películas, filamentos y partículas esféricas, lo que añade complejidad a su análisis y evaluación.

    Alimentos en los que se han detectado microplásticos

    • Pescados.
    • Moluscos.
    • Crustáceos.
    • Sal de mesa.
    • Miel.
    • Cerveza.
    • Agua de bebida.

Posibles efectos sobre la salud

Uno de los aspectos que más interés despierta en la comunidad científica es el posible impacto de los microplásticos sobre la salud humana. Sin embargo, la AESAN señala que actualmente existe una importante falta de información sobre su toxicocinética, mecanismos de acción y efectos a largo plazo en las personas. La mayoría de los estudios disponibles se han realizado en animales o en condiciones experimentales.

Los conocimientos actuales indican que algunas partículas de pequeño tamaño podrían atravesar determinadas barreras biológicas y distribuirse por distintos tejidos. No obstante, todavía se desconoce en gran medida cómo son absorbidas, metabolizadas y eliminadas por el organismo humano. Un estudio reciente citado por el Comité Científico detectó la presencia de microplásticos en muestras de heces humanas, lo que confirma que al menos una parte de estas partículas puede ser excretada por vía digestiva.

En estudios realizados con animales, los microplásticos se han asociado con efectos como alteraciones celulares, estrés oxidativo, cambios en el comportamiento, reducción de la fertilidad y otros efectos tóxicos. Asimismo, algunas partículas de tamaño reducido podrían provocar abrasión tisular o lesiones en el tracto digestivo. Sin embargo, estos resultados no permiten extrapolar de forma directa los riesgos para las personas.

Por este motivo, la evidencia disponible actualmente no permite establecer conclusiones definitivas sobre los efectos de los microplásticos en los alimentos sobre la salud de los consumidores. Los expertos coinciden en la necesidad de continuar investigando para comprender mejor su comportamiento, exposición real y posibles consecuencias a largo plazo.

Conclusiones del Comité Científico de la AESAN

La contaminación por plásticos, microplásticos y nanoplásticos constituye una preocupación creciente debido a su presencia en el medio ambiente y a su capacidad para incorporarse a la cadena alimentaria. No obstante, los conocimientos científicos disponibles siguen siendo limitados, especialmente en lo relativo a la exposición alimentaria total de la población y a los posibles efectos sobre la salud humana.

Los datos actuales muestran que la presencia de estas partículas se ha detectado principalmente en pescados, moluscos, crustáceos, agua de bebida y sal. Sin embargo, la información disponible continúa siendo insuficiente para establecer una evaluación completa del riesgo, debido a la falta de metodologías analíticas estandarizadas y a la escasez de estudios comparables.

El Comité Científico destaca que la caracterización del riesgo asociado a los microplásticos en los alimentos sigue siendo un reto para la seguridad alimentaria. Entre las principales líneas de investigación futura figuran la mejora de los métodos de detección, el estudio de la exposición dietética real y la evaluación de la posible interacción de estas partículas con otros contaminantes presentes en el medio ambiente.

Mientras la evidencia científica continúa avanzando, los expertos consideran que la reducción, reutilización y reciclaje de materiales plásticos representa una de las herramientas más eficaces para minimizar tanto su impacto ambiental como su posible incorporación a la cadena alimentaria.